Fascias y osteoporosis: La relación insospechada

Si comprendemos las fascias sólo como un tejido que envuelve partes del cuerpo en una primera comprensión no va a haber una relación, pero para ello, vamos a tener que adentrarnos en las propiedades del tejido conectivo, las propiedades reactivas de los huesos y comprender que los huesos están vivos, aunque los imaginemos «inertes».

¿Los huesos son compactos?

Opuestamente a lo que imaginamos en nuestra cabeza, los huesos no compactos.

Corte de un fémur para ver la estructura de fibras
Corte sagital de un fémur

Sobretodo en las puntas de los huesos, la estructura es como una matriz de fibras de calcio; creando una estructura de esponja.

La tensegridad de la estructura de red de fibras hace que el hueso no sea tan pesado y pueda sostener más peso.

Es precisamente la red de fibras (tipo la fascia) calcificadas lo que hace sostener el hueso. Esta malla esponjosa se llaman trabéculas. Que principalmente están compuestas de fibras calcificadas (con sales de calcio) y proteinas.

Gráfico de las travéculas del hueso y su tejido esponjoso
Corte de un hueso donde se muestran las travéculas

Qué es la osteoporosis

La osteoporosis es una afectación en la densidad de las trabéculas de los huesos. Provoca una reducción de calcio y de las proteinas de la matriz.

En estos casos, hay menos densidad de trabéculas, el hueso es menos resistente y más frágil de lo normal. Debido a esto, con algún golpe o el uso cotidiano es más propenso a romperse completamente o microfracturas,

Debido a esto, se ha atribuido la necesidad de tomar calcio para mantener una estructura correcta, ya que una parte importante de los huesos son las sales de calcio que construyen las trabéculas (las fibras calcificadas que le dan la estructura esponjosa.

Dibujo de dos huesos cortados por la mitad uno normal y uno con osteoporosis. El enfermo tiene menos calcio
A la izquierda tenemos un hueso normal, y a la derecha tenemos un hueso con osteoporosis.

La adaptabilidad de los huesos

Los huesos están vivos y se adaptan dinámicamente a aquello que deseemos hacer. Si sometemos al cuerpo a un ejercicio continuado, todo el sistema se preparará para realizar la función. Ya sea correr, como estar todo el día agachado, como levantar 150kg. Actividades que en un primer momento no podrían ser viables, el cuerpo se adapta y prepara para realizarlo.

En el caso de los huesos tenemos a los osteoblastos y los osteoclastos que están remodelando los huesos, para adaptarlos a la necesidad que tengamos.

Dentro del hueso, los osteoblastos construyen hueso nuevo; de esta manera el cuerpo se va a preparar para la actividad deseada, o se va a sobre-calcificar si ahora la demanda es de levantar 150kg.

Los osteoclastos destruyen el hueso viejo que ya no se usa.

El funcionamiento continuado con estas reglas, van a hacer que obtendremos el hueso diseñado específicamente para resistir las fuerzas de la actividad a la que los sometamos (siempre que sea disponiendo de un cierto tiempo y cuando se apliquen de manera habitual).

¿Qué es la propiedad piezoeléctrica?

Es la capacidad de generar electricidad por compresión, esta propiedad se conoce como piezoeléctrica (del griego piezein, «estrujar o apretar»).

Según wikipedia lo define como un fenómeno que ocurre en determinados cristales que, al ser sometidos a tensiones mecánicas en su masa, adquiere una polarización electrica y una diferencia de potencial y cargas eléctricas en su superficie.

Un material que al paretarse genera una diferencia de potencial eléctrico
Imagen de la wikipedia. Al apretar un objeto, genera electricidad

¿De dónde viene la bioelectricidad?

Ahora es cuando se empiezan a ver los nuevos conocimientos de la anatomía viva actual.

El tejido conjuntivo se ha descubierto que es piezoeléctrico. Cada presión y compresión que realizamos emite pequeñas descargas de electricidad.

Viendo esta propiedad fuera de su conjunto, es una curiosidad del cuerpo interesante, pero a su vez sin poca aplicación práctica.

Cada investigación que se hace y cada descubrimiento, es una pieza más del puzle que aislada prácticamente no nos sirve; debemos comprender que cada una encaja en una comprensión distinta de la anatomía viva. Una anatomía actualizada que no se conocía, de cómo funcionan los cuerpos vivos.

Y la piezoelectricidad del tejido conectivo, encaja con un conocimiento que ya se tenía anteriormente, que es la sensibilidad de los osteoblastos y los osteoclastos ala electricidad.

Al final del artículo están las referencias académicas.

La relación de la electricidad y los huesos

Un diagrama con osteoblastos y osteoclastos dentro del hueso
Dentro del hueso siempre hay las dos células actuando

Los osteoblastos usan la bioelectricidad para construir nuevo hueso. La bioelectricidad provoca una orientación de las fibras de colágeno y compienza el proceso «crecimiento» del hueso, y continuarán las sales cálcicas para convertir estas fibras en «fibras con calcio fuerte».

Los osteoclastos irán destruyendo el hueso, para adaptarlo a la nueva actividad que tengamos, y así ser más eficientes en su peso. Puede destruir el hueso por dentro, con la única condición es que no haya una carga piezoeléctrica.

La adaptabilidad del cuerpo viene del tejido conectivo

Entre otras funciones, la interrelación del tejido conectivo alrededor del cuerpo nos ayuda a adaptarnos al ambiente, a la función que le requiramos, ya no sólo a nivel óseo, sino en toda la estructura.

No solamente es reactivo a la electricidad, sino que es reactivo a la compresión, cuanta más compresión, las fascias se fibran para sobreponerse a esa fuerza, y sostenerse en pie. De la misma manera que realiza en su efecto opuesto a la gravedad.

Ahora hemos descubierto que la correcta emisión y transmisión de electricidad del tejido conectivo es la que permite al cuerpo a adaptarse a las situaciones que le planteamos. Es la transmisión de la electricidad la que establece las reglas del juego; y cuando esta electricidad no circula bien, puede llegar a osificar nuevas zonas del cuerpo. Esta última afirmación la hemos podido comprobar empíricamente, sin estudios académicos.

Nos va a permitir crear más densidad ósea y va a permitir también al tejido conectivo fibrarse para aguantar el peso extra necesario, o adaptarse a la función requerida.

Otra hipótesis es que las sobrefibraciones podrían llegar a generar más electricidad en una zona, ayudando a osificar huesos rotos (por eso en una rotura ósea hay más cantidad de colágeno «desestructurado»), y que estas sobrefibraciones de colágeno podrían convertirse en calcificaciones.

Debemos comprender que el cuerpo se está compensando y la anatomía viva que somos está trabajando para nuestro mayor bien; si vemos incoherencias, debemos intentar comprender que hay alguna parte que aún no conocemos. Somos un cuerpo de 50 billones de células, y es mucho más inteligente de lo que nuestra mente abarca, probablemente lo que consideramos «errores» no es más que partes que nosotros aún no comprendemos.

Aplicación en el campo médico

En el campo médico se pueden llegar a crear prótesis que simulen la piezoelectricidad para que no sean rechazadas por el cuerpo de manera tan rápida.

Nos situáríamos en un avance que las propias prótesis se ayudarían al cuerpo usando el mismo lenguaje, a repararse rellenando las microroturas óseas.

Tenemos un artículo en La Vanguardia que habla de ello. Enlace: La Vanguardia.

Algunas enfermeras para combatir la osteoporosis recomiendan a sus pacientes andar marcando el paso contra el suelo. Ahora comprendiendo generación de la electricidad por compresión, podemos comprender porqué funciona esta práctica. Aún así, no estaría resolviendo el exceso de tensión en el tejido conectivo, que sería el orígen, según nuestra visión.

 

Hipótesis e implicaciones como terapeutas

Nuestra hipótesis reuniendo todas las piezas es que algunos problemas óseos como la osteoporosis, o falta de osificación e incluso huesos rotos que no se están soldando, podrían ser creados por una tensión excesiva en el tejido conectivo, o una falta de elasticidad del mismo.

El estrés y la alteración del PH causa cambios en la elasticidad del tejido conectivo, creando adherencias y restándole lubricación.

La piezoeliectricidad depende de la deformación del material que se está presionando; así pues, con una alteración de la elasticidad del tejido conjuntivo, podría estar alterando la cantidad de electricidad generada en cada pisada, y finalmente, podría estar afectando a los huesos.

Nuestra aplicación como terapeuta sería descontracturar las fascias para recuperar su elasticidad y la capacidad de generar electricidad correctamente. Si fuera así, en nuestra hipótesis sería posible apoyar favorablemente en casos de osteoporosis.

Como terapeutas será en este caso aún más importante, no realizar movimientos ni presiones bruscos, ni trapasar el límite del dolor, ya que podríamos romper un hueso ya debilitado.

Hemos visto casos de huesos que no se estaban soldando desde hacía más de 4 meses, haberse cerrado, e incluso espolones y osificaciones que el cuerpo las reabsorvido cuando el tejido conectivo ha vuelto a la normalidad.

Todo ello siguiendo el código ético de bioconectiva: sin invadir, sin provocar dolor, liberando el residuo físico del estrés y comprendiendo que todas las partes del cuerpo están conectadas.

Webinarios

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Estudios académicos

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