Nuestro cuerpo es una pecera en movimiento

Venimos del medio acuoso. Cuando la vida empezó en la Tierra éramos organismos celulares bañados en agua del mar.

Nadábamos dentro del agua; eso nos proporcionaba sustento y podíamos eliminar los deshechos. La propia naturaleza nos mantenía el ambiente acuoso limpio.

A fin de cuentas no ha cambiado tanto.

Cuando evolucionamos y salimos del agua, nuestras células no cambiaron sus necesidades. Continuaron necesitando el agua celular, así que crearon unos cuerpos-contenedores donde contener el propio océano interno.

En la #peceramovil que somos, es importante que el agua no se estanque, sino el agua se enmohece, se vuelve verde, proliferan bichitos, atraemos a los #mosquitos.

Y de la misma manera que desde el inicio de los tiempos, fue gracias a un ambiente propicio lo que permitió la vida. Ahora continúa siendo lo mismo; gracias a que el ambiente es propicio que la vida puede continuar.

Ahora somos seres con billones de células, y aun así, necesitamos que el agua las bañe todas para compartir información, nutrientes y estar vivos.

Somos nuestros propios #acuarios. Acuarios móviles. #Peceras con #piernas.

Siempre me había preguntado dónde estaba el 80% de agua que somos. Cuanto más comprendo el cuerpo, mi pregunta es: ¿dónde no está esa agua?
Allá donde mires siempre hay agua.
El ambiente está controlando el sistema. Y el sistema tiene que asegurarse que ese #terreno sea óptimo.

¿Por dónde circulan y cómo se mueven las mareas? ¿qué relación tienen las mareas y las emociones y la salud? O, ¿Cómo nos organizamos en una estructura vertical?

Continuaremos montando el puzle más completo de la salud, de cómo funcionamos y la maravilla de nuestro diseño.

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